EL ESPEJO
Enero 17 del 2018.
EL ESPEJO
Hablar de este objeto es algo que impresiona a muchas personas pero especialmente a las mujeres. Esto lo tomamos como algo insignificante y rutinario, pero analizado a fondo tiene mucho que ver con nuestra personalidad , carácter, aspecto físico, vida sicológica y espiritual. Esta crónica sencilla va a tener su aporte de lagunas mujeres sicólogas, quienes desde su punto de vista dan sus matices profundos de lo que han investigado al respecto.
Empecemos primero con un relato chino.
Un campesino chino salió a vender su cosecha de arroz, pero antes de salir su esposa le encargó un peine. El joven llegó al pueblo y la vendió por un muy buen precio, así que decidió celebrar su éxito con unos compañeros y el licor fue el amanizador. Ya un poco embotado sus sentidos por el trago se le olvidó el encargo de su esposa, pero decidió pasó por una tienda femenina y se compró un espejo y al llegar tarde a su casa lo dejó en la mesita de noche y se acostó.
Al día siguiente se madrugó a sus labores y se olvidó del asunto. Su esposa miró el empaque donde estaba guardado su encargo, lo abrió y !tremenda sorpresa¡ salió corriendo para donde su madre, y llorando desconsolada le dijo:
- Madre, mi esposo se acaba de conseguir una nueva mujer, mírela qué ojos tan bellos, qué boca tan sensual, qué cabellera tan larga , negra y brillante y qué rostro tan hermoso. Con razón llegó tarde anoche.
- Haber mija yo compruebo lo que me estás diciendo: ¿Ojos bellos? Usted sí está ciega mija, al contrario los tiene muy marchitos y con ojeras, ¿ boca sensual ? Fíjese, ya le quedan pocos dientes , ¿Cabellera abundante y lustrosa? Ay mija por Dios, los celos si que hacen daño,yo por el contrario la veo canosa, despoblada y sin textura. ¿ Rostro hermoso?, pues lo veo lleno de arrugas y manchas, aunque aún refleja algo de lo que usted dice: No se entristezca por eso mija, Usted sí es lo que le atribuye a esa mujer, pero ella está como debo de estar yo. ¡ Qué mal gusto tiene mi yerno!
El espejo refleja la autoimagen, pero también puede servir para el autoconocimiento. La clave está en saber cómo utilizarlo. "Lo que refleja el espejo es la autoimagen que la persona ha construido desde el vínculo inicial con la madre, con lo que nos refleja la madre y con los estímulos que ha recibido del entorno (positivos y negativos), la personalidad, autoestima y la manera en cómo enfrenta al mundo", propone la psicóloga y sexóloga, Muriel L'Oisseau . Ese reflejo, añade, no es permanente sino más bien fluctuante y su interpretación dependerá del estado de ánimo que tenga quien se mira al espejo. Aunque, aclara, será difícil tener una mala autoimagen permanente, con excepción de las personas con trastornos alimenticios (como anorexia) y en menor grado, en los casos de envejecimiento, "donde hay cambios físicos que pueden invalidar tu vida relacional, tu vida en pareja". Por tanto, la percepción que se tenga de sí mismo o cómo se vea será el resultado de un proceso personal. "Si te sientes bien por dentro, andas contenta se te notará en el brillo de los ojos, cabello, la piel. Es que el espejo tiene una serie de simbolismos, como el que dice que lo que se ve o critica de los demás, es el reflejo de uno mismo y lo que se tiene que trabajar para ser mejor persona. Casos extremos "La conducta del espejo cuando se repite más veces en el día es una obsesión. El mirarse a cada rato, arreglarse, maquillarse constantemente refleja una inseguridad y la necesidad de estarse reafirmando en la imagen física para poder relacionarse con los demás", señala Alejandra Jiménez. En ese sentido, el mirarse al espejo pasar a ser una necesidad neurótica por buscar aprobación a través de la imagen, "cómo me ven y quiero que me vean", y una tortura, cuando no se quiere ver y no se acepta lo que se ve. Pero también existirá la posibilidad de que sea una necesidad de autodescubrimiento. "Creo que no hay ningún otro objeto que te muestre tu formas tal como son y desde donde puedo saber quién soy, incluso hay ejercicios terapéuticos que lo utilizan", afirma la psicóloga Paulina Alfaro Mora. La clave estará en distinguir entre lo que el mundo de la imagen propone como modelos a seguir (estereotipos de belleza), y lo que se quiere proyectar para no caer solo en el juego de las máscaras y olvidarse que todo comunica y que también "es importante la expresión frente a los otros, cómo me relaciono, si lo hago desde la rabia, el enojo o si soy más cercano y compasivo con los demás. Es como tomar conciencia de que los gestos, la actitud, la personalidad y la imagen de nosotros van de la mano", dice. Por lo tanto, el reflejo del espejo será sólo una proyección mental ya que las personas son más que solo apariencia o imagen superficial. "Si me quedo ahí y tengo baja autoestima puedo proyectar mis carencias y verme horrible, olvidándome que tengo una serie de otras cualidades para relacionarme con los demás y que mi apariencia es anexa", reflexiona positivamente la psicóloga Alfaro.
Esto analizado desde lo exterior, pero desde el interior no cambia mucho la realidad. Nuestro rostro es el principal espejo del alma, por eso cuando se quiere conocer a profundidad una persona lo primero que deberíamos mirar sería su rostro
y a continuación sus ojos, éstos también reflejan mucho nuestro interior.
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