Nunca empieces nada sin antes haber reflexionado en el final de ello
CUÁNTO CREES QUE VALE ESTE BUEN CONSEJO?
Nunca empieces nada sin antes haber reflexionado cuál será el final de ello
Si te hubieras detenido a pensar un poco ante quien te invito a probar la droga,¿ habrías caído en ella?
Si la esposa o el esposo no se hubieran dejado deslumbrar por unas miradas insinuantes o por unas palabras seductoras, ¿ Habrían perdido su hogar?
Si la joven o el joven no hubiesen cedido tan fácilmente a la pasión, estarían envueltos en el dilema de un embarazo cómplice y en el dilema crucial ante un aborto?
Si el que cayó en la cárcel hubiese resistido la afrenta de algun provocador, estaría viviendo esta tortura en una prisión?
Si aquel que ahora esta sufriendo por una decisión equivocada hubiese reflexionado frente una invitación al robo, a la pornografía, a la paidofilia, a la violencia intrafamiliar, a la difamación y a la inmoralidad o el desenfreno de sus pasiones, al apoderarse de lo ajeno, es decir, a la corrupción administrativa y tantos otros males que aqueja a nuestro mundo actual, habrías caído en boca de todo el mundo?
Mira en qué problemas andas metido en el momento y si lo piensas con sinceridad, descubrirás que has caído en ellos por falta de reflexión, por eso te invito a que leas y medites en este cuento árabe.
El rey, el cirujano y el sufí
[Cuento - Texto completo.]
Anónimo: Mundo árabe
En la antigüedad, un rey de Tartaria estaba paseando con algunos de sus nobles. Al lado del camino se encontraba un Abdal (un sufí errante), quien exclamó:
-Le daré un buen consejo a quienquiera que me pague cien dinares.
El Rey se detuvo y dijo:
-Abdal, ¿cuál es ese buen consejo que me darás a cambio de cien dinares?
-Señor -respondió el Abdal-, ordena que se me entregue dicha suma y te daré el consejo inmediatamente.
El Rey así lo hizo, esperando escuchar algo extraordinario.
El sufí le dijo:
-Este es mi consejo: nunca comiences nada sin que antes hayas reflexionado cuál será el final de ello.
Ante estas palabras, los nobles y todos los presentes estallaron en carcajadas, diciendo que el Abdal había sido listo al pedir el dinero por adelantado. Pero el Rey dijo:
-No tienen motivo para reírse del buen consejo que este Abdal me ha dado. Nadie ignora que deberíamos reflexionar antes de hacer cualquier cosa. Sin embargo, diariamente somos culpables de no recordarlo y las consecuencias son nefastas. Aprecio mucho este consejo del derviche.
Así, el Rey decidió recordar siempre el consejo y ordenó que fuese escrito en las paredes con letras de oro, e incluso grabadas en su vajilla de plata.
Poco después, un intrigante concibió la idea de matar al Rey. Sobornó al cirujano real con la promesa de nombrarlo primer ministro si clavaba una lanceta envenenada en el brazo del Rey. Cuando llegó el momento de extraer sangre al Rey, se colocó una jofaina para recoger la sangre. De repente, el cirujano vio las palabras grabadas allí: Nunca comiences nada sin que antes hayas reflexionado cuál será el final de ello. Fue entonces cuando el cirujano se dio cuenta de que, si el intrigante se convertía en rey, lo primero que haría sería ejecutarlo, y así no necesitaría cumplir su compromiso. El Rey, viendo que el cirujano estaba temblando, le preguntó que le ocurría, y éste le confesó la verdad inmediatamente.
El autor de la intriga fue capturado; el Rey reunió a todas las personas que habían estado presentes cuando el Abdal le dio el consejo, y les dijo:
-¿Todavía se ríen del derviche? Fin
Con mucho cariño del " Chino" Javier Chavarriaga T-
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