Enero 19 del 2018

COSAS EXTRAÑAS QUE PASAN

Fui en estos días a hacer mi chance, cuando de pronto me dice la señora: " Profe, estoy muy triste, pues una sobrina mía ha estado muy enferma estos últimos años, Cuando menos piensa la cogen unos dolores de cabeza que la quieren matar y a pesar de estar tan joven se le ve muy atribulada. ¿ No podría usted hablar con ella?

Un poco extraño por su petición,  me quedé pensando para mis adentros: ¿Será que me vio cara de gurú ? y a continuación le dije que si deseaba, la trajera a su oficina , que ya buscaríamos un lugar para hablar con ella.

A los dos días me llamo la señora y me dijo: Aquí tengo mi sobrina para que dialogue con ella.

El primero que me recibió fue un perro lanudo, grande y ojiazul y a su lado la joven, quien lo sostenía de un lazo fuerte. Muy simpática ella y espontánea,comenzó a hablar conmigo como si nos conociéramos desde años atrás.

No le pregunté nada de su mal ni ella mucho menos me habló de él. Pasamos como quince minutos comentando cosas, cuando de pronto me contó algunas experiencias que me parecieron en cierto modo extrañas, por ejemplo me dijo que cuando estudiaba en el bachillerato, llegó a su colegio el novio de una de sus mejores amigas y a través de una de las ventanas la saludó muy cordialmente, ella le preguntó que si quería que le llamara su novia, pero él no le respondió nada, pero lo notó como triste, dio la vuelta y se marcho sin decir nada más. Luego se dirigió a su amiga y le preguntó: ¿Viste a tu novio? Ella respondió: No, no lo vi, ¿Fue que vino? ¡ Qué raro! ¿Qué querría decirme? y se quedó muy pensativa. Andrea, como se llama mi confidente, le pidió que lo llamara a su casa. Así lo hizo su compañera,  cuando la madre del joven, en medio de lágrimas le comentó: ¡ Qué pena Niña que no la haya podido llamar!, no tenía su teléfono, pero desgraciadamente lo asesinaron anoche y lo estamos velando en....

¡Se imagina la angustia de mi amiga, profe!. Bueno le voy a contar otra más. ¿Se acuerda de la masacre que ocurrió en esta cancha?, me dijo, señalándola. Estaba la cancha repleta de público y estaban jugando un preliminar dos equipos de chicos, cuando de pronto me dio un raro presentimiento y me tiré a la cancha y les dije: Muchachos, rápido, dejen el juego y váyanse a sus casas. Los chicos me protestaron la incumbencia mía en su juego y se negaron, entonces yo les quité el balón, ante su asombro, y me lo llevé para la tienda de mi madre. Ellos me siguieron hasta el lugar, con  la intención de arrebatarme el balón de nuevo, cuando en ese momento se bajaron de dos motos dos "pistolocos" y comenzaron a disparar contra los presentes, mientras mi mamá escondió a todos los chicos en su tienda. Todavía algunos de esos chicos, que ahora son jóvenes, me abrazan, porque dizque los salvé de esas ráfagas de metra.

Una noche, anterior a un sábado de san Alejo,al que yo acostumbraba llevar a mis niñas pequeñas, para comprarles algunas artesanías, tuve una visión. Ya me había acostado, iban a ser como las diez de la noche, cuando veo parada al frente de mi cama a una chica. Yo pensando que era una de mis niñas, entonces le dije: ¡Rápido. a la cama que mañana tenemos que madrugar para el Parque de Bolívar! La niña no se movió del lugar ni dijo nada, entonces encendí la luz y con asombro descubrí que no era ninguna de mis hijas. La niña me miraba con una dulzura que me embriagó los sentidos. Volví a apagar la luz y la niña continuó allí parada durante otra media hora más. Después me dormí y tuve un sueño que un vehículo había atropellado a unos niños en dicho parque.

El día del sábado estaban ya las niñas apurándome para que me levantara rápido para el lugar convenido, pero yo les dije: Vuélvanse a cambiar la ropa que no vamos a ir al parque. Las dos comenzaron a protestar, pero me sostuve en la decisión, sin darles explicaciones. A las tres de la tarde escuché la noticia del accidente con  la muerte de un niño y una niña en el Parque de Bolívar.

Profe- me dijo la joven señora. No le cuento más cosas de éstas porque no quiero quitarle más tiempo, pero le prometo que a la próxima le contaré en detalle lo que aseguran, a quienes he consultado, parece ser mi mal.  

Ayer subí a la despedida de una de mis hermanas que se regresaba para la U.S.A. y les comenté lo de la hija de la Chancera, cuando me dice una de mis otras hermanas: Yo sí creo en esas cosas, con decirle que yo estuve caminando con una muerta por más de diez minutos cuando trabaja en mi empresa. Resulta que Angie, como se llamaba mi amiga, resultó muy grave y la recluyeron en un hospital. Ya llevaba allí como veinte días y todos esperaban su muerte. Resulta que un sábado que madrugué a trabajar, se subió unas cuadras más adelante la compañera. Me saludó muy efusivamente,  pero como se subía cada vez más gente al bus, fue a parar a la parte de atrás. Me extrañé un poco de la joven, pues todas la daban por muerta. Al llegar al sitio donde nos bajábamos, ella salió más rápido que yo, pues estaba al pie de la puerta trasera. Ella caminaba delante de mí y yo extrañada, me preguntaba por qué no me esperaba si hacía días que no nos veíamos y éramos tan amigas.

No pude alcanzarla y llegó a la empresa, entró a su vestier y yo al mío. Al rato salí y sorprendida, escuché el cuchicheo que Angie se había muerto la noche anterior. Yo les dije: ¡Esa sí es mucha
mentira! Veníamos en el mismo bus y la acompañe, aunque a lo lejos, hasta la empresa.

Luego miré desconcertada los carteles que invitaban a su sepelio. 

¡Y eso que yo no les he contado mis experiencias al respecto!

Fin. Javier. El "Chino".




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