Diciembre 13 del 2017

POR FIN GANÓ UNA APUESTA LEGALMENTE

¿Quiénes estuvierron apostando? Y al fin ¿Quién fue el ganador? y sin trampas que es lo interesante.

No piensen  que estaban apostando a que sacaban al Medellín y al Nacional de la final,  pues desde un principio se sabía que eso pasaría con las decisiones fatales que tomaron los dirigentes, pero no se trata tampoco de ésto. Si lo es de un asunto de política.

No pienso que haya una actividad  más noble que este término: ¿ pero a qué nivel lo han rebajado algunos que la ejercen?

Un político tendría que ser como un Pastor de hombres: Debería cuidar de ellos, desvelarse por ellos y entregarse sin medida por cada uno de esa multitud que se le entrega al final de una contienda electoral. Debería sentirse orgulloso de ese conglomerado que se le confía esperanzadamente y que se le pone en sus manos confiados en el cumplimiento de una cantidad de promesas hechas con antelación. Debería tener compasíon de ellos, desvivirse por no defraudarlos y estar dispuestos a inmolarse por ellos. Cobijarlos con un  empleo bien remunerado y justo, brindar una educación en valores y que el modelo sea él mismo con su testimonio de vida. Procurarles un buen sistema de salud y no ver que sus hijos, esos otros hijos no mueran dentro de los hospitales al frente de sus enfermeras y médicos,  mendigando un derecho que les es  propio. Que tengan un sistema jurídico que los defienda de los atropellos y que no se venda al mejor postor. Un padre o pastor que controle los medios de comunicación que están  sembrando en sus corazones falsos valores. Que den testimonio con sus vidas y no escandalicen con el mal ejemplo, con hechos reiterativos de corrupción y componendas camufladas y cómplices entre ellos mismos.

Los ministros, que en latin significan Servidores, deberían  estar de lado del pueblo ejerciendo lo que significa el término y no sirviéndose a sí mismo o a intereses torcidos.

He presenciado en la iglesia de la candelaria la festividad de su patrona, en medio de la multitud de sus creyentes y como invitados de honor a las autoridades locales con su Alcalde a la cabeza. Yo pienso qué podrán reflexionar sobre su gestión de gobierno, si estarán haciendo lo correcto y esa multitud que se reune al lado de la Candelaria si estará satisfecho con su gestión o por el contrario tendrán quejas contra la injusticia que se está cometiendo contra ella.

¿ Por qué será ser tan difícil permanecer honrado y honesto cuando se mete uno en la política? Ya algunos sacerdotes se han hecho elegir alcaldes de algunas ciudades colombianas y a pesar de su conocimiento de las normas y de la moralidad y la ética, no se han escapado de los escándalos, a otros les ha dado por manejar los fondos de gente humildes camuflados con la fachada de la iglesia y ante la presión de la gente engañada les ha tocado decir: Al César lo que es del César y a Dios... adiós  que me vuelo para otro país con lo robado a los ingenuos e inocentes ahorradores.

Pienso que un gobernante de una nación, de un departamento o de un pueblo al momento de ser elegidos deberían orar incesantemente para llevar a cabo su compromisos con sus comunidades en vez de estar pensando como salir de sus afugias económicas en esos cuatro años de gobierno, pero realmente ser un buen gobernante implica ser un santo, pero la ambición rompe el saco.

Para terminar esta reflexión voy a  referirles lo de la apuesta a través de este cuento

EL CIRUJANO, EL ARQUITECTO Y EL POLÍTICO

Se cuenta que estos tres personajes hicieron una apuesta sobre la profesión más antigua del mundo. Apostaron una buena cantidad de dinero a que era la suya .El cirujano argumentó: dice el Génesis que Dios hizo caer en un profundo sopor a Eva y aprovechó su estado para extraerle una costilla de la que hizo al hombre. ¿ Quién pudo haber hecho ésto sino un cirujano? concluyó éste, e intentó reclamar el premio, pero Entró en escena el arquitecto y argumentó: Si vamos al mismo libro sagrado y un  poco antes de la creación del hombre, leemos: Al principio todo se cernía en un tremendo vacío y las tiniebras cubrían el espacio, todo era un tremendo Caos. Miren compañeros lo que hacemos los arquitectos:  Levantamos edificios, puentes, carreteras en lo que antes eran tremendos lodazales, terrenos imposibles, espacios  caoticos, así que no hay duda que mi profesión es la más antigua, concluyó el arquitecto. Parecía que él sí era el ganador, pero apareció el político con tono de vencedor y preguntó: Bueno y ¿Quién  creo el caos?

Atte: Javier Chavarriaga T. El "Chino".














Qué

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